Por qué el sector energético debería abrazar las NFTs – Parte 1
Desde el Estudio Jurídico Internacional Abogados López-Ibor nos queremos centrar hoy en un aspecto de la industria de la energía y muy particularmente de las energías renovables, que todo abogado de la energía debería conocer e informarse. Se trata de una cuestión muy de actualidad en otros sectores industriales y tecnológicos mundiales, pero que está pasando desapercibido en España y en Europa: los tokens no fungibles (NFT).
Estas piezas de arte digital únicas están alcanzando precios excepcionales. Los músicos adoptan enfoques innovadores para utilizar los NFT como una fuente de ingresos en estos tiempos difíciles; los productores de vino están buscando formas de usarlos para reemplazar los procesos burocráticos ancestrales. Todo esto es muy bueno para esos sectores, pero ¿no hay forma de que una NFT pueda funcionar en el sector de la electricidad, las energías renovables, petróleo y el gas? La respuesta es sí. La naturaleza del sector energético lo hace perfecto para la tokenización.
El mejor lugar para comenzar sería una breve explicación sobre las NFT antes de enseñar por qué se ajustan perfectamente al sector de los recursos naturales. La forma más fácil de versar sobre las NFT es probablemente a través de un galope muy rápido en la historia de las criptomonedas.
El proceso que ha llevado a la creación de la criptografía comenzó hace décadas, pero alcanzó su forma actual hace poco más de una década con bitcoin, que generalmente se acepta como la primera criptomoneda moderna.
Un bitcoin es básicamente una cadena de sintaxis de computadora que le da a una persona la propiedad de la moneda individual. La propiedad es validada por computadoras de todo el mundo de forma independiente y cualquier cambio en la propiedad y el valor se registra en lo que se llama una cadena de bloques o blockchain. Esta estructura descentralizada y transparente hace que sea difícil, lento y prohibitivamente caro falsificar un bitcoin, lo que es parte de la razón por la cual, para bien o para mal, se han convertido muy rápidamente en una unidad de valor activo reconocida a nivel mundial en el mercado global.
El desarrollo de bitcoin en 2009 fue el punto en el que varias tecnologías se unieron para convertirse prácticamente en lo que actualmente hablamos como criptomonedas. Sin embargo, solamente seis años después, cuando se desarrolló la cadena de bloques Ethereum, se hizo entonces posible la tokenización. Ethereum tiene su propia criptomoneda, el Ether, además de la flexibilidad de llevar información sobre cualquier cosa a su blockchain – desde el arte hasta el vino – y, potencialmente, a través de contratos energéticos de electricidad, energías renovables, petróleo o gas. Así nacieron los contratos inteligentes (smart contracts), también conocidos como NFT.
La tokenización es así una gran oportunidad para reducir la complejidad y la burocracia, e igualmente de mejorar la transparencia y la velocidad. Eso significa que existe la oportunidad de reducir significativamente los costos. Dados los desafíos que presentó 2020, diríamos que esto hace que valga la pena investigarlo.
